Poesía actual: desde la contracultura a la democracia


Vamos a explorar la evolución de la poesía española, desde la contracultura, el cultismo y el desencanto, en los 70, hacia una generación (o varias) de la democracia: nueva poesía de la experiencia, la mística, el compromiso ético o político. La relación entre lírica culta y canción popular (desde la trova al rap) ha dado nueva vida a creadores y lectores.
El nuevo milenio ha roto el espejo del merchandising gracias a portales de difusión libre y páginas de autoedición. Las posibilidades creativas de los textos multimodales son inmensas.

 

1. De la contracultura a la democracia

 

2. Poesía de la experiencia: dos generaciones

 

3. De la trova al rap: poesía popular

Mucho que ver: poesía y rap.

 

4. Poesía en la red: taller literario del exilio

Os animo a participar en un taller de creación poética en la red, que combina la escritura verbal con la gráfica y la audiovisual. Lo organiza el proyecto “El Barco del Exilio” y lo realiza Toni Solano.

Podemos programar una lectura de poemas sobre la odisea, el exilio y el éxodo en regreso de más de media humanidad. Hemos sondeado las creaciones del grupo del 27 o la poesía latinoamericana durante largos periodos de destierro.

Ahora podemos añadir nuestras propias creaciones, las vuestras y también las mías: La balsa del exilio.

Canaán es una metáfora de la tierra perdida y encontrada: la vivencia cotidiana, humillada o épica de las personas y los pueblos migrantes hasta encontrar refugio.

 

 

Poéticas entre 1940 y 1970


Blas de Otero

Gabriel Celaya

1) Poesía como comunicación vs. poesía como conocimiento

La crítica literaria, desde los años 50 del pasado siglo hasta la fecha, ha intentado trazar una frontera para clasificar a los poetas de dos generaciones: poesía como comunicación o como conocimiento.

Todo procede de una declaración de Vicente Aleixandre en 1949, cuando defiende la necesidad de que la poesía sirva para comunicar lo que deba comunicarse a cualquier persona, valga la redundancia. Entre sus jóvenes visitantes a la casa de Velintonia, el más fiel era Carlos Buisoño, quien publicó una tesis doctoral sobre la obra de Aleixandre donde defendía tal concepto. Por entonces, Aleixandre estaba preparando lo que sería su libro Historia del corazón (1954) y se había preocupado por reivindicar la obra de Miguel Hernández contra la crítica franquista.

Ahora bien, no tardó mucho en surgir un opuesto polémico: la poesía como “forma de conocimiento”, el cual pretende superar el utilitarismo y el prosaísmo de la llamada “poesía social” durante los años 50. Fue Carlos Barral, por entonces jovencísimo, el primero en proclamar que “la poesía no es comunicación” (1953). Con el paso de los años, la corriente de la poesía-conocimiento fue ganando adeptos, más allá de Barcelona (revista Laye), donde había empezado por un comprensible afán de autonomía. Se etiqueta como tal a Claudio Rodríguez, por su simbolización de la naturaleza; y, no mucho después, a José Ángel Valente, por su evolución hacia una poesía esencial y, en algún sentido, mística.

Había poetas a los que no se sabía en qué saco meter, como a José Hierro. En cualquiera de sus libros, incluidos los escritos en los años 40 y 50, se demuestra un constante afán de experimentar con las posibilidades del lenguaje: sea para comunicar emociones profundas y compartibles en sociedad, sea para conocerse a sí mismo (autoconocimiento), sea para ponerse en el lugar de los otros (alteridad), sea para crear símbolos naturales que, de una u otra manera, representan al sujeto que conoce (fenomenología), sea para experimentar mundos soñados.

De hecho, el propio inventor del concepto, Aleixandre, ha dedicado su obra a transformar la materia, la existencia o la experiencia en símbolo poético. Su estilo cambió diametralmente desde la exploración del inconsciente humano (años 30-40), pasando por una poesía versicular y empática con su generación (1950), a la poesía filosófica o metafísica (1970-80).

2) Poesía de la experiencia

Los años 60 dieron al traste con la dicotomía. Sus mismos inventores sustituyeron el término “conocimiento” por un nuevo concepto: la “poesía de la experiencia”. Con ayuda del crítico anglosajón Robert Langbaum (Poetry of Experience, 1957) y el influjo de grandes poetas (Luis Cernuda, Auden), la llamada “Escuela de Barcelona” pretendía explicar el uso del “monólogo dramático” en sus obras. Al igual que Ángel González, Valente o Pepe Hierro, los poetas catalanes (José Agustín Goytisolo, Barral, Gil de Biedma, etc.) coinciden en su gusto por contar una vida ficticia, extraída de la propia, pero elevada a sustancia lírica, con un ritmo embargante; todavía más porque podía leerse dentro de un grupo de amigos, en un registro “casi” coloquial o, al menos, universitario.

 
En realidad, lo que debería señalarse son las coincidencias y divergencias en la temática y la intencionalidad de diversos poetas a lo largo del tiempo.
Un ejemplo. En una conocida “arte poética” de José Ángel Valente, allá por 1963, se entremezclan esos tres conceptos: comunicación, conocimiento, experiencia, sin que uno acabe por tener certeza de cuál define mejor su intencionalidad creadora. Probablemente fuera esa su intención teórica 🙂
http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/727/conocimiento-y-comunicacion-1963

Acerca de los textos originales, cfr. Juan José Lanz, Conocimiento y comunicación: Textos para una polémica poética en el medio siglo (1950-1963), UIB, 2009.

Entrevistas a poetas de la experiencia o del conocimiento

José Manuel Caballero Bonald

José Ángel Valente

José Agustín Goytisolo

Claudio Rodríguez

 

Introducción a la poesía lírica entre 1940-1970


Poesía española tras la guerra: Generaciones conectadas

El curso pasado utilizamos el muro de Facebook para compartir una antología en línea de poetas españoles y latinoamericanos que fueron marcados por la Guerra Civil, el exilio y la represión durante la Dictadura.

El siguiente documento puede servir de punto de partida para vuestra lectura y vuestra búsqueda.