TERRORISMO DE GÉNERO, ARTÍCULO DE OPINIÓN


http://www.elmundo.es/opinion/2014/04/15/534d82cb268e3eec2d8b4584.html

Yo siempre había sido la hija de mis padres, la hermana de mis hermanos, la vecina de mis vecinos, la compañera de los que trabajaban conmigo, la amiga de mis amigos. Él consiguió separarme de todos y de pronto me di cuenta de que no era amiga de nadie, ni vecina de nadie porque evitaba hablar con los vecinos para evitar conflictos con él, no era la compañera de nadie porque me obligó a dejar de trabajar… De pronto me di cuenta de que ya no era nada de nadie. De que ya no era nada». Me lo contó una mujer en una sesión de terapia inolvidable, una confesión que resumió en apenas un puñado de palabras la historia de millones de mujeres en miles de países a lo largo de todos los siglos.

Violencia de género: tres ministros se han reunido ex profeso, el PSOE quiere que el tema alcance rango parlamentario, los informativos enfocan sus cámaras un rato… Todo parece responder a la impresión de la muerte. De la muerte acumulada en pocos días, claro. Varios asesinatos en dos semanas sirven para hablar de «repunte». Pero no es cierto. Cuando acabe este año, el número de asesinadas será más o menos el mismo que el del pasado y ningún ministro habrá ido a un funeral. Cuando acabe este año, la cifra de mujeres heridas se medirá en decenas de miles, pero no la conoceremos. Cuando este año acabe, habrá más de 100.000 denuncias y algún millón más oculto de mujeres que no se atreven, que no pueden, que no saben… «¿Repunte»? ¿Y cuando pasen dos semanas sin un asesinato habrá… «descenso»?

Esta violencia no se mide sólo en sangre. Es persistente, verbal, económica, educativa, psicológica. Está en las canciones de moda, en la publicidad sexista, en la desigualdad laboral. No está aislada, no ocurre nunca una vez, ni a una sola mujer. Genera miedo. Es brutal y sutil. Es personal y estructural. Es una violencia histórica. Como el terrorismo.

Yo trabajo en un centro de recuperación y rehabilitación integral de mujeres maltratadas. Una vez fuera de la violencia nos gusta, y les gusta, llamarlas supervivientes.

Muchas de ellas no están en las estadísticas. Y aun así, las cifras son tan terribles que convierten la violencia machista en uno de los problemas más graves de la Humanidad. La estadística de muertes, agresiones, órdenes de alejamiento y de protección o de supervivientes atendidas no debería ser soportable para esta sociedad, porque nos habla de mujeres asesinadas y de otras, de número incalculable, que sufren a diario la tortura de la violencia machista. Ninguna banda terrorista tuvo nunca tantas personas secuestradas al mismo tiempo como tiene el terrorismo de género.

Y ahora traten de ver a las víctimas no sólo como una estadística, sino de una en una. Intenten ver su sufrimiento, ponerse en su piel con cada matiz de dificultad que supone su vida diaria. Estas mujeres comparten conmigo la angustia que sufren al escuchar cómo su pareja introduce la llave al llegar a casa. Cómo alguno de los niños y niñas se orinan encima, asustados por el peligro que llega con su padre. Cómo ellas y sus hijas e hijos se hacen expertos en identificar cualquier cosa en ese sonido que les dé una pista del ánimo con el que él llega a casa, para anticipar si con él aparece la tortura del terror o será una noche razonablemente tranquila.

La violencia, y esto la hace especialmente devastadora, la ejerce alguien con quien la víctima tiene un vínculo importante. Es su pareja o ex pareja y, en muchas ocasiones, el padre de sus hijas e hijos. Alguien a quien eligieron, en quien confiaron y, muchas veces, por el que aún tienen fuertes sentimientos de amor o de compromiso. Esto las convierte en víctimas diferentes que requieren de una intervención específica.

Es una creencia popular que a las mujeres víctimas de violencia les resulta difícil salir de la situación de maltrato porque son muy dependientes de su maltratador. Mi experiencia profesional con ellas es muy distinta. La dependencia es de ellos. Es significativo que los centros para mujeres víctimas de violencia de género sean lugares ocultos. La realidad es que son ellos los que las buscan y persiguen sin descanso.

Es tan específica esta violencia, está tan interiorizada bajo nuestra piel, que ellas, las víctimas, tienen sentimientos de compromiso y responsabilidad hacia sus agresores. He visto mujeres que tras años de tortura diaria, una vez tomada la decisión de escapar, pasaron la tarde anterior a su partida cocinando y congelando comida por miedo a que su torturador no fuera capaz de cocinar para sí mismo.

La violencia de género crece lentamente. La relación comienza a llenarse de comportamientos abusivos, de quejas implícitas, de peticiones de todo tipo y tan frecuentes que consiguen que la víctima invierta en atenderlas toda su energía y todo su tiempo. Hablo de mujeres que conviven con alguien que continuamente les critica o menosprecia. «Inútil, fea, guarra, puta, qué va a ser de ti sin mí, mala madre, loca, torpe, tú qué sabes, cierra la boca…» son expresiones que se harán cada día más frecuentes. Tanto, que llegará un momento en el que no consigan recordar cuándo se sentían listas, guapas, fuertes…

Cuando la violencia se extiende en el tiempo la víctima normaliza comportamientos de fuerte componente agresivo. Se trata de un proceso cognitivo por el que la víctima trata de ver como «normal» algo que de otro modo le resultaría insoportablemente doloroso. Tal proceso deriva en un aumento de la tolerancia hacia la violencia.

Las víctimas acarrean intensos sentimientos de culpa por razones que conviven y que parecerían incompatibles. Culpa por «destrozar» a su familia, por no haber «sabido llevarle», por «aguantar tanto en la relación». Y al mismo tiempo, por «no haber aguantado lo suficiente» y así seguir intentando que todo fuera bien. Y con el sentimiento de culpa, el agresor controla a la mujer culpabilizándola de cualquier cosa, especialmente de sus estallidos de violencia. «Mira cómo me haces poner», «sólo tú consigues sacar lo peor de mí».

LAS SUPERVIVIENTES sufren un alto grado de vergüenza. Las víctimas de violencia de género no tienen el mismo reconocimiento social que otras víctimas. No les resulta fácil presentarse ante los demás con el orgullo de haber conseguido salir de una situación de violencia cruel. Siempre se sienten sospechosas de algo porque una parte de la sociedad así las presenta. De exagerar, de mentir para obtener beneficios, de haber aguantado la situación de forma voluntaria, de no saber defenderse de los ataques, de no haber sabido llevar a su marido… Sus sentimientos de culpa son resultado de la forma en que la sociedad percibe el problema. De la constante sospecha de que detrás de una denuncia hay un interés de la mujer por conseguir algo diferente a su seguridad.

No podemos olvidar su miedo a no ser creídas. El fantasma de las denuncias falsas, tan bien manejado por algunos sectores, ha contribuido al temor de las mujeres a que nadie las crea. Este miedo refuerza el mantra escuchado permanentemente de labios del agresor: «¿Quién te va a creer?».

La violencia contra las mujeres es una consecuencia directa del patriarcado. El hecho de entenderse como parte de algo, no como una mujer asilada, tiene un papel fundamental en el proceso de recuperación de la mujer. Cuando una mujer dice «ahora sé que es una lucha de todas» y mejora la forma de percibirse a sí misma está empezando a salir del infierno.

Las víctimas de violencia de género tienen herida la autoestima, derrumbada en añicos su identidad, rotas las pautas de relación materno filial. Y viven en la ansiedad, la depresión, el síndrome de estrés postraumático, el proceso de elaboración de duelo… Y con todo ese equipaje de dolor encima, algunas se atreven a denunciar. Y se meten en un largo y en ocasiones doloroso proceso judicial.

En la recuperación de las víctimas de esta lacra supondría una importante ayuda que la actitud social hacia ellas fuera otra. Ojalá consiguiéramos entender la valentía de las mujeres que consiguieron decir ¡basta! Es un deber social darles el lugar que merecen, tal y como se hace con víctimas de otros terrorismos.

España ayudará a recuperar a las víctimas cuando trate la violencia de género como una cuestión de Estado, cuando las noticias de sus asesinatos sean portada, cuando a sus funerales acudan cargos políticos como en otros funerales de Estado, cuando se reciba a las supervivientes en actos oficiales, cuando no dudemos de ellas y rechacemos de plano al agresor. Puede que entonces recuperarse no les resulte tan difícil.

Nunca he conocido a personas más grandes y valientes que con las que tengo el honor de trabajar cada día.

Susana Enciso es psicóloga clínica especializada en violencia de género y trabaja en un centro de recuperación de mujeres maltratadas.

 

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–          ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS: el texto está dividido en ocho partes. La primera parte va desde “Yo siempre había…” hasta “…todos los siglos”, que habla sobre una mujer que desde el momento en el que recibió agresiones dejo de ser persona y pasó a no ser nada. La segunda parte abarca desde “Violencia de género: tres…” hasta “…el terrorismo”, donde habla de ‘cuántos casos de violencia de género habrá a final de año’ y que esta violencia abarca todos los ámbitos de nuestra sociedad. La tercera parte va desde “Yo trabajo en un…” hasta “…razonablemente tranquila”, que habla de que nadie se pone en el lugar de la agredida y que viven con miedo hacia el agresor. La cuarta parte empieza en “La violencia, y esto…” y termina en “…hacia la violencia”, que nos informan sobre el desarrollo de la violencia en sí. La quinta parte abarca desde “Las víctimas acarrean…” hasta “…va a creer?>”, que habla de que las víctimas son unas incomprendidas porque ellas mismas piensan que nadie las van a creer ni le van a ofrecer ayuda. La 6ª parte va desde “La violencia contra las…” hasta “…proceso judicial”, que dice que una vez que la mujer se decida a decir ¡basta! es cuando van a empezar a sufrir con la cantidad de procesos jurídicos que eso conlleva. La 7ª parte abarca desde “En la recuperación de las…” hasta “…resulte tan difícil”, que habla sobre la solución que puede tener la violencia de género. Y finalmente, la octava parte va desde “Nunca he…” hasta “…cada día”, que Susana Enciso hace hincapié en que nunca ha conocido mejores personas que las maltratadas.

–          TEMA: ‘De supervalientes a supervivientes’

–          RESUMEN: Cuenta una mujer  que desde el momento en el que fue agredida dejó de ser persona y pasó a ser nadie. La violencia de género está a la orden del día y son muchos los casos los sufridos. Dicha violencia no solo se basa en sangre, sino en una violencia educativa, verbal, económica… Las mujeres agredidas pasan a ser llamadas supervalientes, sobreviven el maltrato de muchas maneras posibles (insultos, agresiones, humillaciones, etc). Una vez que dicen ‘¡basta!’ es cuando comienza su infierno, comienza el miedo, la ansiedad, el dolor por lo que han hecho y por lo que le queda por sufrir. Así que, ayudar a estas personas no debe de ser un sacrificio sino un deber de la sociedad, creamos en ellas dándoles la confianza que necesitan.

–          COMENTARIO CRÍTICO: Estamos ante un texto periodístico catalogado como un artículo de opinión que pertenece al medio de Internet y nos informa sobre la opinión de Susana Enciso hacia el maltrato de la violencia de género. Este texto se divide en un titular ‘Terrorismo de género’. La autora, Susana Enciso, está en contra de la violencia de género ya que una de sus ideas en el texto es que dicha violencia tiene que tener una solución dada por la sociedad y que se acabe la cantidad de maltratos que hay al cabo del año. Además, también hay diferentes opiniones, como la del ex presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, que dice Todos los maltratos, sea cual sea su número, son demasiados. Hay que desafiar en todos los frentes al machismo, siempre inmoral e indigno, y tantas veces criminal. Una democracia no puede aceptar la supremacía de nadie. Ni por razones de sexo, ni de raza ni de ninguna otra. Y no basta con rechazar, hay que mostrarse activos, determinados a combatir a quienes de alguna manera practican ese afán cobarde de dominio. Han sido demasiados los siglos de discriminación, de anulación de la voluntad y de la capacidad de las mujeres para ejercer su libertad’.

En mi opinión, yo pienso que estamos ante un texto muy actual ya que la violencia hacia las mujeres no es algo que pertenezca a la vida privada, como se ha querido reducir durante tanto tiempo, ya que sabemos que lo que no se ve no existe, sino que pasa a ser un problema social y público y además está vinculada al gran desequilibrio que existe en las relaciones entre los sexos en todos los ámbitos. Desde pequeños deben inculcarnos qué es el concepto de violencia, tanto violencia de género como otro tipo de maltratos, cómo podríamos evitarlo y qué deberíamos hacer en caso de presenciarlo en nuestras propias casas o en el entorno que nos rodea. De esta manera podríamos mejorar la calidad de vida de muchas personas. Además, no debería de haber este tipo de maltrato porque nadie nace con el derecho de poder pegar. Deberíamos recibir una educación basada en la igualdad de género para respetarnos y saber cómo comportarnos en todo tipo de situaciones y que nos ayude a no hacer ningún tipo de diferenciación entre un hombre y una mujer. Pero, quizás, no es todo la cuestión de hacer reformas en la educación de las aulas, sino también de intentar cambiar poco a poco los prejuicios que esta sociedad conlleva desde hace varios años atrás, como intentar eliminar el machismo que desde, aproximadamente, los años de la posguerra viene creciendo.

En conclusión, se debe de seguir luchando contra las autoridades machistas y desiguales donde la violencia está más fuerte y que aún sigue existiendo en nuestra sociedad para así conseguir una sociedad pacífica, igualitaria y sin injusticias. Así pues hay que aprender a establecer relaciones sanas en las que el conflicto se aprecia como fuente de crecimiento y su solución a través de la escucha y el diálogo.

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MARÍA PIÑERO MUÑOZ, GRUPO 3

ME DESTIERRO, MIGUEL DE UNAMUNO


Me destierro a la memoria,
voy a vivir del recuerdo.

Buscadme, si me os pierdo,
en el yermo de la historia,
que es enfermedad la vida
y muero viviendo enfermo.

Me voy, pues, me voy al yermo
donde la muerte me olvida.

Y os llevo conmigo, hermanos,
para poblar mi desierto.

Cuando me creáis más muerto
retemblaré en vuestras manos.

Aquí os dejo mi alma, libro,
hombre, mundo verdadero.

Cuando vibres todo entero,
soy yo, lector, que en ti vibro.

 

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MARÍA PIÑERO MUÑOZ, 2º BTO C

Fragmentos de Rafael Alberti


  • Huyes, directa, rectamente liso, 
    en tu pétalo un nombre y un encuentro 
              latentes, a ese centro 
    cerrado y por cortar del compromiso.
  • —Bien puedes amarme aquí, 
    que la luna yo encendí, 
    tú, por ti, sí, tú, por ti. 
      —Sí, por mí. 
      —Bien puedes besarme aquí, 
    faro, farol farolera, 
    la más álgida que vi. 
      —Bueno, sí. 
      —Bien puedes matarme aquí, 
    gélida novia lunera 
    del faro farolerí. 
      —Ten. ¿Te di?
  • Zarparé, al alba, del Puerto, 
    hacia Palos de Moguer, 
    sobre una barca sin remos. 
      De noche, solo, ¡a la mar! 
    y con el viento y contigo! 
      Con tu barba negra tú, 
    yo barbilampiño.
  •  El mar. La mar. 
    El mar. ¡Sólo la mar!

      ¿Por qué me trajiste, padre, 
    a la ciudad?

      ¿Por qué me desenterraste 
    del mar?

      En sueños, la marejada 
    me tira del corazón. 
    Se lo quisiera llevar.

      Padre, ¿por qué me trajiste 
    acá?

  • ¡Ay mi blusa marinera! 
    Siempre me la inflaba el viento 
    al divisar la escollera.
  • A corazón suenan, resuenan, resuenan 
    las tierras de España, en las herraduras. 
    Galopa, jinete del pueblo, 
    caballo cuatralbo, 
    caballo de espuma.
  • Por amiga, por amiga. 
    Sólo por amiga.

    Por amante, por querida. 
    Sólo por querida.

    Por esposa, no. 
    Sólo por amiga.

  • ¡Oh mi voz condecorada 
    con la insignia marinera: 
    sobre el corazón un ancla 
    y sobre el ancla una estrella 
    y sobre la estrella el viento 
    y sobre el viento la vela!

  • Si yo nací campesino, 
    si yo nací marinero, 
    ¿por qué me tenéis aquí, 
    si este aquí yo no lo quiero?
  • ¡Siempre sus ojos despiertos, 
    siempre sus labios abiertos 
    a la mar, no a los licores!

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MARÍA PIÑERO MUÑOZ

2ºBTO C

 

 

LA NOVELA


¿QUÉ ES LA NOVELA?

La novela es una obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores, con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, así como de caracteres, pasiones y costumbres. La novela se distingue por su carácter abierto, que ofrece al autor una libertad para integrar personajes, introducir historias, presentar hechos…

CARACTERÍSTICAS:

  • Género extenso: las novelas tienen entre 60.000 y 200.000 palabras, o de 300 a 1.300 páginas e incluso más. Aquí se establece la diferencia con el cuento y el relato. Por su extensión, no es posible separar el cuento del relato. El termino novela corta se utiliza para designar los textos que parecen demasiado cortos para ser novela y demasiado largos para ser cuentos. Otra diferencia entre novela y cuento es que la novela aparece como una trama más complicada o intensa, con mayor número de personajes y además están más trazados.
  • La novela es un género literario de ficción, es decir, un género lleno de imaginación. Esto es la diferencia de otros géneros en prosa como el ensayo y la historia.
  • La novela en prosa se distingue de los relatos ficticios extensos en forma rimada. Aunque una obra como Eugenio Oneguin de Aleksandr Pushkin es considerada novela aunque esté en verso.
  • Se opone al mito a la vez que se asemeja a la Historia científica.
  • Tiene un sentido crítico con respecto al presente.
  • Y además, puede dialogarse de diferentes maneras: polifonía (distintas voces), perspectivismo (distintos puntos de vista), heteroglosia (distintos grupos sociales y culturas).

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MARÍA PIÑERO MUÑOZ, 2ºBTO C.

Rafael Alberti


Rafael Alberti Merello, nació el 16 de diciembre de 1902 en El Puerto de Santa María, Cádiz. Rafael Alberti fue un escritor español, reconocido como poeta, miembro de la Generación del 27. Está considerado uno de los mayores literatos españoles de la llamada de la literatura española, cuenta con numerosos premios y reconocimientos. En 1917 se traslada con su familia a Madrid; abandona el Bachillerato y se dedica a la pintura. Durante un período de reposo en la Sierra de Guadarrama, comienza a escribir versos. En 1927 una honda de crisis le hace perder la fe. Cuatro años más tarde se afilia al partido comunista. Tuvo una activa participación política en la guerra y, al acabar ésta, se exilia: París, Argentina y, finalmente, Roma. En 1977 puede regresar a España, donde recibirá el Premio Cervantes. Finalmente, murió el 28 de octubre de 1999.

  • TEMAS Y ESTILO: La obra de Rafael Alberti es la más variada de la Generación del 27, y refleja la personal evolución del autor ante la vida y el arte. Su obra determina un estilo cambiante, que se va adaptando a los diferentes contenidos. Así, desde la sencillez y musicalidad de la poesía popular se pasa a la complejidad de los poemas de inspiración gongorina o a las metáforas y símbolos de la etapa surrealista. Los poemas más conocidos de Alberti son los de la primera época, en ellos predomina la canción breve de estilo popular. La obra de Alberti se caracteriza por el empleo frecuente de recursos de la poesía popular y del folclore (anáforas, paralelismos, etc.); el humorismo, incluso en poemas de temas amoroso o ideológico; y el empleo de los colores y de las imágenes de carácter visual, fruto de su faceta de pintor. No obstante, hay un tema que resalta sobre todos los demás: el mar, su mar del sur, su mar de Cádiz.
  • OBRAS: 

1. Marinero en tierra (1925): es un libro de poemas que obtuvo el Premio Nacional de Poesía. La obra la escribió durante su estancia en San Rafael (Segovia). Pertenece a la primera etapa de la producción de Alberti, caracterizado por el popularismo. La temática y el tono general de la obra es nostálgica, ya que se basa en el recuerdo de su tierra natal, lejana durante el proceso de escritura de la obra.

 El mar. La mar.

 El mar. ¡Solo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

 del mar?

 En sueños, la marejada

 me tira del corazón.

 Se lo quisiera llevar.

 Padre, ¿por qué me trajiste acá?

2.  La amante (1926): insite en la reinterpretación vanguardista de la tradición.

Castilla tiene castillos,
pero no tiene una mar.
pero sí una estepa grande,
mi amor, donde guerrear.
Mi pueblo tiene castillos,
pero además una mar,
un mar de añil y grande,
mi amor, donde guerrear.

3. El alba del alhelí (1927): insite en la reinterpretación vanguardista de la tradición.

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María Piñero Muñoz

¿Por qué Educación Especial?


  Hoy por hoy deseo finalizar con buenas notas mis estudios de bachillerato y superar la prueba de la PAU para acceder al Grado de Educación Primaria con la mención de Educación Especial.

¿Por qué elegir esta carrera y no otra? Pues, quizás porque me encantan los niños. Sueño con verme trabajando rodeado de ellos y, por qué no, de unos niños muy “especiales”. Quizás también sea porque mi hermana es Maestra de Ed.Especial y trabaja como tal, y me ha transmitido un poco más su pasión.

De siempre he pensado que el compartir es algo de lo más bello que poseemos; y la educación, la enseñanza es compartir en sí, compartir, transmitir…lo que una sabe y recibir quizás lo que una desconoce. Satisfacción de cada día ver cómo con muy poco esos niños son felices y te regalan constantemente sonrisas, abrazos, te quiero, etc.

Esto último descrito puede ser lo más ventajoso de dicha profesión; aunque, lamentablemente también existen inconvenientes. Éstos están por desgracia dentro del mismo sistema educativo. La teoría, las leyes…impulsan a una “Educación de todos y para todos”, pero no es así. Son muchos obstáculos los que se ponen. El fin es incluir e integrar a los alumnos con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo dentro del sistema ordinario, siempre que se pueda, y no solo haciendo que el alumno sea el que se adapte sino que el propio sistema sea también el que se adapte a él para que de esa forma lleve una vida lo más normalizada posible.

Me gustaría resaltar aquí, que no solo son alumnos con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo aquellos que tengan una discapacidad, sino que también son considerados los que poseen dificultades de aprendizaje, altas capacidades, etc.

Al finalizar mis estudios universitarios me encantaría ejercer en la escuela pública. Inconvenientemente, que para ello tengo que seguir formalizándome y estudiando para aprobar unas oposiciones y si no, pues intentar entrar y en un colegio privado.

Así, mi sueño por el que lucho es prepararme de forma adecuada para contribuir a un mundo mejor; un mundo donde no haya tanta clasificación, y donde la variedad y diversidad sea un punto a favor de riqueza.

“Un mundo y una escuela de todos y para todos”.

2013-09-22-16-22-15-1

María Piñero Muñoz.