Orgullo de ser militar

03/MAYO/2014       ABC/ALBERTO GATÓN LASHERAS

«Vencerá el amor a la patria, y un ansia de amor sin medida. Esta es mi Patria. Pues ya mi padre me dejó estos arcanos del destino». (Virgilio)

Ojalá no hubiese terrorismo ni guerras, pero un mundo en paz es un ideal que la Humanidad demuestra inalcanzable por naturaleza. Y si no fuese por los militares y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en España imperarían el caos, el terrorismo y la muerte. El militar garantiza la paz, origen de la libertad, justicia y derechos de nuestra sociedad. Dentro y fuera de nuestras fronteras, cada soldado se entrega a la defensa de la seguridad del pueblo español, de sus hogares, soberanía, instituciones y ciudadanos. Donación que trasciende lo terreno adentrándose en lo espiritual, porque solo por la virtud en las potencias del alma (memoria, entendimiento, voluntad) el soldado persevera en el cumplimiento del deber hasta en las condiciones más difíciles. Labor esforzada y humilde que requiere los mejores valores para colmar el juramento a nuestra Bandera. Porque, en Tierra, Armada y Aire, como en la Guardia Civil, cada militar se consagra al servicio de España no como una profesión, sino como una vocación: dar la vida por la Patria.

Nuestra sociedad tiene la obligación moral de sentirse orgullosa de sus Fuerzas Armadas. Su formación, su adiestramiento y su capacitación son un modelo de operatividad y respuesta, y las misiones en las que participamos prueban su eficaz actuación por el óptimo cumplimiento de los objetivos designados, humanitarios o bélicos, con la OTAN o la ONU, por tierra, mar y aire, en España y en los cinco continentes. Para ello los alumnos de nuestros Ejércitos compaginan sus estudios, según los planes de Bolonia, de las carreras de Ingeniería y Militar, y se forjan en la disciplina y la generosidad personal y de los compañeros para ser útiles en sus destinos en territorio nacional o extranjero. Y, a su vez, los ya militares profesionales nunca cesan de perfeccionar sus especialidades con cursos, exámenes, pruebas físicas, investigación y ejercicios tácticos.

Pero ser militar no es solo una carrera universitaria. Es mucho más, porque exige el sacrificio personal y colectivo para perfeccionar las pasiones y ser operativos hasta en condiciones extremas, allende cualquier condicionamiento social, familiar o de carácter. El soldado asume que si es necesario matará o morirá en la misión encomendada, y de este conocimiento nace su sabiduría existencial en la guerra y en la paz. Sabiduría por la lealtad, generosidad, alegría, perseverancia, obediencia, humildad y valentía de los militares fundida con el cultivo, a veces áspero y siempre duro, de los talentos no en beneficio propio sino de todos, a la vez que el cuidado de la conducta ética en zona de combate o en tiempo de paz. Porque el soldado puede llegar a tener que elegir entre desactivar una mina, abatir un objetivo, evitar daños colaterales a civiles, disparar, vencer o ser derrotado, vivir o morir. Y no actúa solo, sino en grupo, protegiéndose y avanzando coordinados a las órdenes del mando hasta lograr el objetivo y cumplir la misión, si fuese menester hasta derramar su sangre. La muerte es especial compañera del soldado y, como el bien más preciado del hombre es la vida, en el militar no caben como reglas de juego la envidia, el «trepismo», el «carrierismo», la mediocridad, el egoísmo, la cobardía o la mentira. Al contrario, nuestras ordenanzas, costumbres y códigos de conducta ética hacen que desde las Academias y Escuelas el soldado se perfeccione en la virtud, con el ejemplo de quienes antes sirvieron con honor a España en cualquier época y lugar. Y actualiza los versos de la «Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle», de Calderón de la Barca, porque «la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados».

Religión de hombres honrados que en la antigüedad el legionario y poeta Virgilio resumió en la virtud – virtus latina– de los tres amores del militar encarnado en Eneas, el protagonista de la Eneida: amor a la Familia, amor a la Patria, amor a Dios. Tres amores que, dos mil años después del mejor ejército de la Historia, palpitan en el corazón del soldado español como razón de ser. Herederos de los Tercios, nuestros militares honran a España, y colman las palabras del sacerdote y soldado Calderón de la Barca: «Este ejército que ves vago al yelo y al calor, la república mejor y más política es del mundo, en que nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira como procede». Para nuestra sociedad, ser agradecida a nuestras Fuerzas Armadas es una obligación. Y para nosotros, ser militar, un orgullo.

Alberto Gatón Lasheras, sacerdote y doctor en Derecho Canónico. Comandante y profesor de la Academia de Ingenieros del Ejército.

 

ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS: Es un artículo de opinión, extraído del ABC; es un tipo de texto argumentativo, de sentimiento; y se enmarca como narración.

Tiene como idea principal defender a España por encima de todo, aunque esto le suponga la muerte; además de todo lo que conlleva formarse como militar tanto físicamente como sicológicamente.

Tiene como introducción, el dar la vida por la Patria; a continuación, el papel que conlleva el ser militar y pertenecer a unas Fuerzas Armadas; y por último, que ser militar no es más que otra religión, tener fe.

 

TEMA: Defender tu bandera, y tus colores, tu Patria, como tu tesoro más preciado, tu vida.

Defiende la Patria incluso llegando al fin de su vida, para que no haya guerras en España, para salvar las vidas de otras personas. No es sólo pertenecer a un cuerpo de las Fuerzas Armadas, es salvar tu país de lo que pueda ocurrir, y sentirte orgulloso de saber que entregas tu vida.

 

RESUMEN: Todo militar entrega su vida a su Patria, conllevando con eso poder llegar al fin de su vida por defender sus colores, su país; incluso quitándole peligro a España (en este caso), y entregando sus vidas por salvar de guerras a los ciudadanos de esta. Ser militar conlleva muchas cosas, una preparación y un estado moral elevado, unas ideas muy claras. Militar no es solo defender, es tener sentimiento y fe en ello.

 

COMENTARIO CRÍTICO: Estamos ante un artículo de opinión extraído del ABC, escrito por Alberto Gatón Lisheras, el 3 de mayo de 2014.

Alberto Gatón Lisheras es, sacerdote y doctor en derecho canónico; comandante y profesor de la Academia de Ingenieros del Ejército.

Él expresa su sentimiento hacia la Patria, lo que él da por la Patria, y lo que todo militar hace por su Patria.

En mi opinión, pienso que los militares sirven de gran ayuda para el país, pues evita de guerras y de malos rollos entre otros países, llegando al fin de conseguir el bienestar y la seguridad de los ciudadanos de dicho país.

Ahora bien, en el tema de las formaciones, estoy de acuerdo, pero no pondría la normativa de tener una altura mínima, pues todo el mundo tenemos derecho de poder ejercer como militar, tanto hombre como mujeres. Pues, estamos en un país libre, y no tiene por que haber discriminación entre hombres y mujeres. En el ámbito de defender me parece perfecto que entreguen la vida por sus colores y su país, por su Patria, pues gracias a ella están donde están, y pueden llegar a ser lo que hoy en día son, unos héroes del país.

Hay una cosa de la cual no comparto totalmente, y el dicho que dicen en el artículo de que es una religión, creo, que no tiene nada que ver la religión con la profesión.

En conclusión, la función que tienen los militares es una gran función que nuestro país requiere, y tanto dicha profesión como es ser militar como otras tantas profesiones como las que hay, todos abarcamos un puesto de héroe en el país si es para ayudar al ciudadano y al país, a nuestra Patria.

 

MARÍA SÁNCHEZ MUÑOZ.

2º BTO-C

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Un comentario en “Orgullo de ser militar

  1. Hola María.
    Confieso que no es el artículo que yo hubiera elegido, pero respeto tu opción. Además de “sentimiento”, encuentro en el texto grandes caudales de ideología, por la mezcla irracional de la religión con la añoranza del pasado y el militarismo. Estoy de acuerdo en una frase: “Ojalá no hubiese terrorismo ni guerras, pero un mundo en paz es un ideal…”, que yo no considero inalcanzable, excepto si no se busca.
    En cuanto al comentario que has elaborado, no creo que su marco sea la narración, sino el discurso a las tropas a que está acostumbrado el autor.
    Al definir el tema, no es oportuno extenderse en más de un tópico o una idea.
    Utiliza un registro formal, a no ser que pretendas provocar un efecto humorístico: “pues evita de guerras y de malos rollos entre otros países”.
    Centra tu opinión sobre el tema del artículo, que no trata específicamente de las normas de acceso a la carrera militar.
    Saludos cordiales.

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