Vicente Huidobro.

Una mano se apoya en el silencio
En el silencio lleno de buen Dios
Totalmente lleno de agujeros de buen Dios

Entre los raíles a toda velocidad la noche se acerca
Y mi tristeza entre los raíles de los ojos

Qué hace ahora ella
De rodillas entre dos golondrinas
O en medio de las rocas de los moribundos
Conductores de la electricidad hacia el más allá
Como un discurso profundo
Acabado de ahogar

Los raíles de las hermosas palabras
Salen de la boca del orador
Los pasajeros están brillantes como si vinieran del polo
Y lanzan gritos en ramas de dolor

Vicente Huidobro

(Traducido del libro Tout à coup.)

 

Noche trae tu mujer de pantorrillas que son floreros de hortensias jóvenes remojadas de color. Como el asno pequeño desgraciado la novia sin flores ni globos de pájaros.

El otoño endurece las palomas presentes. Mira los tranvías y el atentado de cocodrilos azulados que son periscopios en las nubes del pudor. La niña en ascensión al ciento por ciento celeste lame la perspectiva que debe nacer salpicada de volantines y de los guantes agradables del otoño que se debatía en la piel del amor.

Vicente Huidobro

(Del libro Venus.)

Natalia Sánchez Alcón

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